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Tanto si va a cocinarlo al horno, a la parrilla, como salsa, como suflé o
simplemente para picar, un buen queso puede hacer que un plato cualquiera sea
inolvidable. Además de utilizar las numerosas recetas de este sitio, también
recomendamos recordar estos trucos a la hora de cocinar con queso.
El queso Kerrygold es un alimento vivo, que respira y necesita un poco de
cuidado adicional. Por suerte ya no es necesario construir un sótano para
preservar los sutiles matices del queso. Mostramos unos sencillos consejos
para que pueda sacarle el mayor partido a sus quesos.
El queso ofrece su sabor más auténtico si se sirve a temperatura
ambiente. Simplemente corte la cantidad necesaria y déjela fuera del
frigorífico a temperatura ambiente una hora antes de servirlo. Se aconseja
almacenar lo que no se vaya a ir usando en un frigorífico, ya que los cambios
repetidos de temperatura pueden perjudicar al sabor del queso. El mejor lugar
para almacenar su queso es la zona más cálida de su frigorífico, que suele ser
el compartimento de las verduras.
Trate de que el queso no se seque ni que se tome del sabor de otros alimentos, envolviéndolo en papel encerado o film transparente. El queso también puede mantenerse dentro de un envase, pero debe cubrirse con una tapa holgada.
El queso no debe congelarse, a menos que forme parte de un plato cocinado que se quiera guardar en el congelador.
Irish Dairy Board